8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Marzo de 2024

Un año más celebramos el día internacional de la mujer trabajadora y recordaremos que no es este un día festivo, sino un día de lucha que nació de la mano del movimiento obrero revolucionario. Cuando el 8 de marzo de 1910 La Internacional de los trabajadores proclamó el día internacional de la mujer declaró un día de protesta y lucha.

El 8 de marzo de 1917, en Rusia, la huelga de las mujeres fue una expresión de revuelta contra la guerra y sus consecuencias. Fue el punto de partida de una revolución que, al acelerar el fin del conflicto mundial, también puso fin a la explotación capitalista y dio a la sociedad humana la oportunidad de establecer por primera vez una verdadera igualdad entre todos. Necesitamos recordarlo hoy más que nunca.

En la sociedad actual, hoy día, gran parte de la sociedad está concienciada y convencida de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres; pero queda mucho camino por recorrer para la plena igualdad; la violencia machista, entre otras, nos lo muestra día a día de forma brutal. Desde que se reflejan en las estadísticas oficiales, 1239 mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas, y lejos de desaparecer, 2023 se cerró con 56 asesinadas, 7 más que en 2022.

El problema de la desigualdad entre hombres y mujeres, del machismo que impera en muchas cabezas de los hombres, no es solo la consideración de la mujer como propiedad privada del hombre, pues la violencia de estos hombres contra las mujeres expresa que en la cabeza de éstos sus compañeras son suyas y de su propiedad y si “no son de ellos no son de nadie”. Es además algo aún peor si cabe: considerarla un ser inferior.

El fondo del problema está sujeto a las condiciones económicas de esta sociedad donde domina el dinero. En realidad la marginación, precariedad y desigualdad de la mujer respecto a los hombres no es una cuestión determinada por la biología. Es un problema social y económico aumentado por el capitalismo en crisis y la actuación de sus gobiernos. El deterioro de las clases populares y en especial los trabajadores asalariados por la explotación económica del sistema capitalista es acrecentado por las reformas laborales del PSOE y del PP, de los recortes sociales, en la privatización de lo público para rescatar bancos y tener todo tipo de subvenciones, ayudas y regalos a las grandes empresas. En toda esta política contra las clases populares las mujeres sufren mucho más las consecuencias. Solo hay que constatar como el recorte de los servicios públicos, de la sanidad y servicios sociales, de la ayuda a domicilio, golpea duramente a la mujer haciendo recaer sobre ella, hoy como antaño, el trabajo de cuidados del entorno familiar que sostiene la vida cotidiana.

Y no solo esto, sino que en el propio ámbito laboral, la brecha salarial sigue siendo enorme. Si tomamos los datos de CC. OO., para alcanzar la igualdad salarial las mujeres deberían ganar casi un 19% más, o sea, haciendo una media, debían cobrar 4.341 euros más al año para percibir lo mismo que los hombres.

Por eso siguen sobrando los motivos para salir de nuevo a la calle y extender la lucha no solo a un día al año, porque la opresión contra la mujer trabajadora es cotidiana. Y es una lucha que nos afecta a todos, hombres y mujeres, y de forma internacional, de forma que la clase obrera en su conjunto de todos los países , debe transformar la sociedad de arriba abajo, de norte a sur, de este a oeste, luchando para derribar la explotación y abriendo las esperanzas de una nueva sociedad libre de toda opresión.